El mejor punto de partida no es un guion perfecto, sino una promesa clara: ¿qué debería entender, sentir o saber hacer la persona al terminar?
Empieza con una pregunta
Una pregunta precisa da dirección al episodio. Divídela en tres momentos: contexto, descubrimiento y una conclusión útil. Es estructura suficiente para sonar claro sin volverse rígido.
Escribe para el oído
Las frases cortas, los ejemplos concretos y la repetición sutil ayudan a seguir una idea mientras hacemos otras cosas. Lee cada párrafo en voz alta antes de convertirlo en audio.

